Por qué ‘Emily en París’ sería una pésima Community Manager en la realidad

¿Quién no ha seguido series como ‘Anatomía de Grey’, ‘Cómo defender a un asesino’ o ‘Mad Men’? La mayoría de estas series tienen un denominador común: están encabezadas por mentes brillantes que resuelven casos heroicamente; y proyectan estereotipos de las profesiones que abordan. De hecho, ¿quién no ha idealizado el mundo laboral a raíz de ver alguna de estas series?

‘Emily en París’ se centra en las aventuras de una Community Manager

La mayoría de espectadores adoramos las series que nos permiten descubrir lo que se cuece en ciertos ámbitos profesionales. Por eso, no es de extrañar que, acostumbrados a consumir historias que versan sobre las profesiones más tradicionales de la sociedad, acogiésemos a ‘Emily en París’ con los brazos abiertos. ¡Por fin llegaba una serie que ponía el foco en la figura del Community Manager!

Para aquellos que no conocíais esta serie, ‘Emily en París’ nos cuenta las aventuras de Emily, una chica joven estadounidense que es trasladada por su agencia de publicidad a París para liderar la estrategia digital de marcas de lujo. A pesar de su falta de experiencia, Emily conseguirá sorprender a clientes de gran caché con su creatividad y capacidad para pensar más allá.

Con este punto de partida, las expectativas de todos los marketeros antes de ver ‘Emily en París’ eran altas. Por un lado, todos teníamos ganas de disfrutar de una ficción inspirada en el Community Management. Y, por otro lado, al fin teníamos una oportunidad de visibilizar nuestra profesión en la sociedad. ¿Entenderían nuestros padres de una vez por todas a qué dedicamos tantas horas frente al ordenador?

Pero, como hemos señalado, la mayoría de creadores que llevan la realidad de entornos laborales a la ficción, pecan de caer en estereotipos e imprecisiones a los ojos de quien entiende un mínimo del ámbito profesional en cuestión. ‘Emily en París’ no iba a ser menos y, cuando vimos el resultado, nuestras expectativas se redujeron a cenizas.

Al ver la serie, es evidente la falta de investigación y documentación que se ha hecho sobre la figura del Community Manager. De ahí, que muchos marketeros nos hayamos echado las manos a la cabeza al ver la simplificación de la profesión que vemos en pantalla. Fue tal la desconexión con la realidad del trabajo del Community Manager, que nos hemos sentido obligados a explicar cuáles son las principales imprecisiones que encontramos en el personaje de Lilly Collins.

Spoiler: El trabajo de un Community Manager dista mares y océanos de ser tan maravilloso como el de ‘Emily en París’.

Cuatro errores de ‘Emily en París’ como Community Manager

1. Falta de estrategia y planificación.

¿Un Community Manager sin estrategia ni organización? ¿Qué es eso? ¿Se come? Bueno, pues he de deciros que en ‘Emily en París’ no presenciamos ni un ápice de esta parte tan fundamental para el éxito de nuestra profesión.

Emily actúa espontáneamente. No planifica ni programa sus publicaciones, ni tampoco sigue una estrategia clara ni para sus clientes, ni para su marca personal. Publica a su aire, en su cuenta y en las de sus clientes, sin previo aviso.

Realidad

El Community Manager tiene que planificar una estrategia de contenidos basada en unos objetivos (KPI’s) bien definidos y pactados con el cliente. Un CM tiene que realizar una investigación previa del target y de la competencia para definir una estrategia coherente con la empresa o marca para la que trabaja. Tiene que tener en cuenta muchos factores para asegurar que su contenido tenga una buena acogida. Un Community Manager:

  1. Escucha a su audiencia y empatiza con ella
  2. Conoce bien la marca a la que representa
  3. Está al día de las últimas tendencias
  4. Dialoga con los usuarios y seguidores de la marca
  5. Resuelve problemas y dudas sin perder la paciencia

Una vez el cliente ha dado el visto bueno a la estrategia y al calendario de contenidoses el momento de crear las publicaciones y lanzarlas a nuestra audiencia.

Pero, ¿lanzar publicaciones sin ton ni son? Ni en los mejores sueños de un Community Manager.

2. Emily utiliza los hashtags erróneamente.

Emily utiliza hashtags irrelevantes tanto para sus redes sociales, como para las de sus clientes. Evita las palabras clave e inventa hashtags excesivamente descriptivos, como el suyo propio: #EmilyinParis.

Cualquiera que sepa un poco sobre la función de los hashtags en redes sociales, entenderá que hay que utilizarlos debidamente si el objetivo es tener impresiones con nuestras publicaciones.

Realidad

Los hashtags deben ser lo más exactos posibles y estar relacionados con nuestro contenido. De esta forma, podremos crear una comunidad que comparta nuestros mismos intereses más fácilmente. Utilizar los hashtags adecuadamente es importante para:

  1. Posicionar nuestras publicaciones y marca.
  2. Organizar el contenido de una marca por categorías.
  3. Conectar con nuestro público.
  4. Lograr más alcance con nuestras publicaciones.

📌En este artículo os enseñamos a sacar el máximo partido a Instagram.

3. No genera contenido de interés para sus seguidores.

Seamos realistas, ¿a cuántos de nosotros nos ha hecho famosos un selfie en una ciudad con vistas bonitas? Pues en esto se basa el contenido de Emily en Instagram. No crea contenido de interés y no experimenta con distintos formatos. Si a esto le sumas que utiliza los hashtags “a su manera”, resulta imposible creer que el algoritmo de Instagram consiga posicionar su contenido de una forma tan drástica.

Emily, utiliza su cuenta de Instagram para contar su experiencia en París, creando una especie de diario de viaje que, sin embargo, escasea de contenido relevante. Además, Emily no valora las diferencias culturales a la hora de amoldar el mensaje y dirigirse a las audiencias. Ella había trabajado en EEUU y no se la ve interesada por descubrir nada sobre la cultura francesa.

Dicho esto, seamos sinceros: el contenido de Emily no sería interesante si no eres alguien que la conoce y, por tanto, sería inviable tener un crecimiento tan fuerte en un periodo tan corto de tiempo.

 ✅Realidad

El Community Manager tiene que ponerse en el lugar de su audiencia y preguntarse: ¿qué estoy aportando con este contenido? Solo así, crearemos publicaciones relevantes que tengan oportunidad de generar engagement en nuestra red.

Esto no nos lo hemos inventado nosotros, sino que realmente es algo fundamental para conseguir crecer en redes sociales. En Instagram, el algoritmo valora muy positivamente el tiempo de permanencia de los usuarios en la aplicación. Además de esto, es importante utilizar los hashtags adecuadamente, subir stories con frecuencia, compartir tu ubicación, añadir buenas fotografías y escribir descripciones interesantes. Estos son algunos de los ingredientes imprescindibles para crecer en redes sociales.

📌En este post vamos más allá en el por qué es esencial crear con una estrategia de marketing de contenidos.

4. No mide los resultados de sus acciones en redes sociales.

Sin duda, el mayor de todos los errores que encontramos en ‘Emily en París’ es no realizar ningún informe de resultados. No solo es un error en cuanto a que es necesario para realizar un buen trabajo como Community Manager, sino porque no hay dios que se crea que una chica de 22 años en una agencia de publicidad no va a realizar ni un maldito informe. De acuerdo, no es un detalle emocionante en términos dramáticos, pero si que es una gran incoherencia si estamos narrando la vida de una Community Manager. ¿Es o no es?

Bueno, en lugar de esto, digamos que Emily se toma abundantes descansos en su día a día para mantener su mente despejada. Así, no nos extraña que rebose de ideas creativas.

✅ Realidad

Informes, informes y más informes. Esta es la realidad de cualquier Community Manager, sobre todo en sus comienzos. Y no lo mencionamos como algo punitivo (que un poco si que lo es), sino que es algo completamente necesario para saber si estamos haciendo bien nuestro trabajo.

No medir nuestras acciones en Marketing es como conducir con los ojos cerrados. Por eso, tenemos que rodearnos de las herramientas necesarias para hacer seguimiento de las métricas que más nos interesan para descubrir la tendencia de nuestro negocio o el de nuestros clientes.

En este sentido, podemos realizar informes gracias a las métricas que las mismas redes sociales nos proporcionan. Pero, también existen plataformas como como Metricool o Audiense, que facilitan enormemente esta labor. Gracias a los datos que estas herramientas nos vierten, seremos capaces de mejorar nuestra estrategia de contenidos.

Conclusión

Si queréis ser buenos Community Managers, no seáis como Emily en París. Aunque Emily es el reflejo de una persona creativa e ingeniosa por naturaleza, tenemos que ser conscientes de que sin organización, planificación y medición de las acciones, colapsaremos como Community Managers.

Es innegable que esta profesión es una de las más molonas que existen, pero es mucho más que inspiración divina, acciones espectaculares y tuits que tienen su minuto de gloria. Para llegar al éxito en las redes sociales, necesitamos la equipación completa del Community Manager. Lástima que el resto del iceberg no esté visibilizado en ficciones como ‘Emily en París’.

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